domingo, 3 de marzo de 2013

Libros Destacados de Gabriel GarcíaMárquez.

Datos Básicos del Autor:

Nombre completo: Gabriel José de la Concordia García Márquez
Fecha de nacimiento: 6 de marzo de 1927
Lugar de nacimiento: Municipio de Aracata, Magdalena, Colombia
Géneros literarios: Novelas - Cuentos
Más información: biografía de Gabriel García Márquez...
Gabriel García Márquez obtuvo el Premio Novel de Literatura en 1982. Su novela más reconocida internacionalmente es 'Cien años de soledad'.




 

Libros Destacados

Cien Años de Soledad

Libro: Cien Años de Soledad

Autor: Gabriel García Márquez
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo...", con estas palabras empieza una novela ya legendaria en los anales de la literatura universal, una de las aventuras literarias más fascinantes de nuestro siglo.
Cien Años de Soledad es una novela clave en dos aspectos: en el que implica su exitosa aparición dentro del panorama de la literatura contemporánea, y en el que fundamenta el... (ver precios) (resumen completo)
Crónica de una Muerte Anunciada

Libro: Crónica de una Muerte Anunciada

Autor: Gabriel García Márquez
Acaso sea Crónica de una muerte anunciada la obra más "realista" de Gabriel García Márquez, pues se basa en un hecho histórico acontecido en la tierra natal del escritor.
Cuando empieza la novela, ya se sabe que los hermanos Vicario van a matar a Santiago Nasar -de hecho ya lo han matado- para vengar el honor ultrajado de su hermana Ángela, pero el relato termina precisamente en el momento en que Santiago Nasar muere.
El tiempo cíclico, tan utilizado por García Márquez en sus obras, reaparece aquí... (ver precios) (resumen completo)
Del Amor y Otros Demonios

Libro: Del Amor y Otros Demonios

Autor: Gabriel García Márquez
El 26 de octubre de 1949 el reportero Gabriel García Márquez fue enviado al antiguo convento de Santa Clara, que iba a ser demolido para edificar sobre él un hotel de cinco estrellas, a presenciar el vaciado de las criptas funerarias y a cubrir la noticia.
Se exhumaron los restos de un virrey del Perú y su amante secreta, un obispo, varias abadesas, un bachiller de artes y una marquesa. Pero la sorpresa saltó al destapar la tercera hornacina del altar mayor: se desparramó una cabellera de color... (ver precios) (resumen completo)
Doce Cuentos Peregrinos

Libro: Doce Cuentos Peregrinos

Autor: Gabriel García Márquez
"El esfuerzo de escribir un cuento corto es tan intenso como empezar una novela. Pues en el primer párrafo de una novela hay que definir todo: estructura, tono, estilo, ritmo, longitud, y a veces hasta el carácter de algún personaje. Lo demás es el placer de escribir, el más íntimo y solitario que pueda imaginarse, y si uno no se queda corrigiendo el libro por el resto de la vida es porque el mismo rigor de fierro que hace falta para empezarlo se impone para terminarlo. El cuento, en cambio, no tiene... (ver precios) (resumen completo)
El Amor En Los Tiempos Del Cólera

Libro: El Amor En Los Tiempos Del Cólera

Autor: Gabriel García Márquez
Dos historias hay en este libro. Una de ellas, apenas esbozada, es la de un amor secreto que culmina en la muerte elegida por un hombre que ha querido ponerse a salvo " de los tormentos de la memoria".
La otra historia es la de un amor que hace de esos tormentos su alimento. Un amor acechado por los enemigos: el deterioro físico, la vejez, la muerte, pero que es capaz, no solo de resistirlos, si no también de transformarlos en el ímpetu del deseo.
Una muchacha de dieciocho años rechaza al hombre... (ver precios) (resumen completo)
El Coronel No Tiene Quien Le Escriba

Libro: El Coronel No Tiene Quien Le Escriba

Autor: Gabriel García Márquez
El coronel no tiene quien le escriba fue escrita por Gabriel García Márquez durante su estancia en París, adonde había llegado como corresponsal de prensa y con la secreta intención de estudiar cine, a mediados de los años cincuenta.
El cierre del periódico para el que trabajaba le sumió en la pobreza, mientras redactaba en tres versiones distintas esta excepcional novela, que fue rechazada por varios editores antes de su publicación. Tras... (ver precios) (resumen completo)
Noticia de un Secuestro

Libro: Noticia de un Secuestro

Autor: Gabriel García Márquez
"Antes de entrar en el automóvil miro por encima del hombro para estar segura de que nadie la acechaba. Eran las siete y cinco de la noche en Bogotá. Había oscurecido unas horas antes, el Parque Nacional estaba mal iluminado y los arbolés sin hojas tenían un perfil fantasmal contra elcielo turbio y triste, pero no había a la vista nada que temer..."
"...Era, en efecto, el automóvil de Maruja. Había transcurrido por lo menos media hora... (ver precios) (resumen completo)
Relato De Un Naufrago

Libro: Relato De Un Naufrago

Autor: Gabriel García Márquez
El 28 de febrero de 1955 cunde la noticia de que una tormenta en el mar Caribe ha hecho naufragar al destructor Caldas, de la marina de guerra de Colombia. La búsqueda de los náufragos se inicia de inmediato, pero al cabo de pocos días de esfuerzos inútiles los marineros perdidos son declarados oficialmente muertos.
Sin embargo, una semana después aparece uno de ellos. Es Luis Alejandro Velasco, que ha permanecido diez días, sin comer ni beber, en una balsa... (ver precios) (resumen completo)
Vivir Para Contarla

Libro: Vivir Para Contarla

Autor: Gabriel García Márquez
En este apasionante relato, el premio Nobel colombiano ofrece la memoria de sus años de infancia y juventud, aquellos en los que se fundaría el imaginario que, con el tiempo, daría lugar a algunos de los relatos y novelas fundamentales en la literatura en lengua española.
Estamos ante la novela de la vida a través de cuyas páginas García Márquez va descubriendo ecos de personajes e historias que han poblado obras como "Cien años de soledad",... (ver precios) (resumen completo)
Yo No Vengo a Decir un Discurso

Libro: Yo No Vengo a Decir un Discurso

Autor: Gabriel García Márquez
'¿Qué hago yo encaramado en esta percha de honor, yo que siempre he considerado los discursos como el más terrorífico de los compromisos humanos?'.
Los textos que Gabriel García Márquez ha reunido en este libro fueron escritos por el autor con la intención de ser leídos por él mismo en público, ante una audiencia, y recorren prácticamente toda su vida, desde el primero, que escribe a los diecisiete años para despedir a sus compañeros del curso superior en Zipaquirá, hasta el que lee ante las Academias de la... (ver precios) (resumen completo)
Otros Libros Destacados:
  • El General en su Laberinto
  • El Otoño del Patriarca
  • La Hojarasca

Características del cuento según Julio Cortázar


Características del cuento según Julio Cortázar

 

 •No hay leyes para escribir cuentos; sólo cabe hablar de puntos de vista, ciertas constantes que le dan una estructura al género; de por sí, no susceptible de ser encasillado.

 •Es una síntesis viviente y a la vez una vida sintetizada, una fugacidad en una permanencia, dado que el género se mueve en un plano donde se desencadena una batalla entre la vida misma y la expresión escrita.

 •El cuento parte de la noción de límite; en primer término de límite físico. En efecto, el cuentista se ve precisado a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sea significativo, que no solamente valga por sí mismo sino que sea capaz de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura.

 •En un buen cuento, existe cierta tensión, que debe manifestarse desde las primeras palabras o escenas.

 •La estructura del cuento está conformada por tres elementos:

 

Significación + intensidad + tensión

 •Significación:

 ◦Este elemento, parece residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo.

 ◦No hay temas, por sí mismos significativos; lo que hay es un lazo entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado.

 ◦Se ve determinada, en cierta medida, por algo que está fuera del cuento en sí, por algo que está antes y después del tema. Antes del tema, está el escritor, con sus valores humanos y literarios; lo que se encuentra después del tema nos conecta con el segundo y tercer elemento de la estructura del género:

 

 •Intensidad y tensión:

 ◦La significación no reside solo en el tema del cuento; la idea de este primer elemento no puede tener sentido sino en relación con la idea de intensidad y tensión, que ya no apuntan al tema, sino al tratamiento literario que se le da, la forma en que el cuentista, frente a su tema, lo ataca y sitúa verbalmente y estilísticamente, lo estructura en forma de cuento, y lo proyecta en último termino hacia algo que excede el cuento mismo.

 ◦El cuento debe crear un clima propio que permita que el lector pueda revivir esa convicción que llevó a su autor a escribirlo; lo cual solo es logrado mediante un estilo basado en la intensidad y la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten a la índole del tema fijándolo, para siempre, en su tiempo y en su ambiente.

 ◦La intensidad consiste, entonces, en la eliminación de todas las ideas o situaciones intermedias, de todos los rellenos o fases de transición que la novela permite e incluso exige; prescindiendo, por ejemplo, de toda descripción de ambientes.

 ◦La intensidad adquiere el nombre de tensión, cuando se ejerce en la manera con que el autor nos va acercando lentamente a lo contado; sin saber, todavía, lo que va a ocurrir en el cuento, sin embargo no nos deja sustraernos de su atmósfera.

 ◦Tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son producto del oficio de escritor. La clave de un cuento eficaz, se halla en la tarea de escribir intensamente, mostrarlo intensamente, de manera que haga blanco y se clave, en la memoria del lector.

 

 El tema es siempre excepcional, lo cual no ha de implicar que deba ser extraordinario, fuera de lo común, misterioso o insólito. Lo excepcional reside en una cualidad del tema, en virtud de la cual, es susceptible de atraer un sistema de relaciones conexas, que se despiertan en el autor, y luego en el lector, vinculándolos con nociones, entrevisiones, sentimientos e ideas que flotaban en su memoria o sensibilidad.

 •Son algutinantes de una realidad infinitamente más vasta que la de su mera anécdota.

 •Un buen cuento genera una apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y circunscripto a la esencia misma de la condición humana.

 •Debe crear un clima propio, que permita que el lector puede revivir esa conmovición que llevó a su autor a escribirlo, lo cual solo es logrado es mediante un estilo basado en la en la intensidad y la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten a la índole del tema, fijándolo, para siempre, en su tiempo y en su ambiente.

 •El éxito de un cuento depende de que su nacimiento tenga origen en una motivación entrañable, traducida en una profunda vivencia, que debe lograse con los instrumentos expresivos y estílisticos susceptibles de hacer posible la comunicación.

 •Es preciso tener presente la advertencia de que no debe escribirse un cuento pensando en que el mismo sea accesible a todo el mundo, porque el lector preferirá salirse de su pequeño mundo circundante, deseoso de que se le muestre otra cosa, algo más que un cuento popular mal escrito.

Condiciones del Cuento


Condiciones del Cuento

  Las condiciones que debe reunir un cuento son:

 Adecuación a la Edad: El cuento que sirve para una edad o época infantil, puede no convenir para otra.

  Una vez hacha la elección, en la que juega un papel importante el factor personal, la natural inclinación para dirigirse a los niños o a los mayores.

 Manejo de la Lengua: Dentro de este se deben considerar dos aspectos: el que se refiere al empleo de palabras según su significado y el que se relaciona con el uso de las mismas consideradas como recurso estilístico, es decir, eligiéndolas y combinándolas para obtener determinados efectos.

  Conviene tener presente (y siempre en torno a la edad) que siendo el cuento una de las múltiples formas del juego (a la que se puede llamar intelectual), está sujeto a los matices diferenciales que existen entre el desarrollo psíquico y el desarrollo intelectual.

 Comparación: Por ser mucho más clara y comprensible que la metáfora, es importante preferir su empleo, sobretodo en los cuentos para los niños menores. Las comparaciones con objetos de la naturaleza (cielo, nubes, pájaro, flores, etc) enriquecen el alma infantil envolviéndolo desde temprano en un mundo de poesía.

  Empleo del Diminutivo: Conviene evitar el exceso de estos en los relatos para niños, pero se considera importante su empleo, especialmente en las partes que quiere provocar una reacción afectiva que puede ir desde la tierna conmiseración hasta la burla evidente.

 Repetición: La repetición deliberada de algunas palabras (artículos o gerundios), o de frases (a veces rimas), tiene su importancia porque provoca resonancias de índole psicológica y didáctica. Toda repetición es por si misma un alargamiento, pérdida de tiempo, un compás de espera y de suspenso que permite (especialmente al niño) posesionarse de lo que lee y, más aún, de lo que escucha.

  Título: Deberá ser sugestivo, o sea, que al oírse pueda imaginarse de que se tratará ese cuento. También puede despertar el interés del lector un titulo en el cual, junto al nombre del protagonista, vaya indicada una característica o cualidad.

  Del mismo modo, tienen su encanto los títulos onomatopéyicos, como La matraca de la urraca flaca, o aquellos con reiteración de sonidos; por ejemplo, El ahorro de un abejorro.

 

El Argumento: Es aquí donde fundamentalmente el escritor deberá tener en cuenta la edad de sus oyentes o lectores, que será la que habrá de condicionar el argumento. A medida que aumenta la edad, aumentará la complejidad del argumento y la variedad y riqueza del vocabulario.

  Las partes que constituyen al argumento son:

 La Exposición: Es una especie de presentación de los elementos que conformarán el relato. Será breve, clara, sencilla, y en ella quedarán establecidos el lugar de la acción y los nombres de los personajes principales.

 La Trama: o nudo, constituye la parte principal del cuento, aunque no la esencial. El mecanismo de la exposición cobra aquí movimiento y desarrollo; y del acierto estético y psicológico del autor para manejar los diversos elementos, dependerá en gran parte el valor de la obra.

 Desenlace: es la última y esencial parte del argumento. Deberá ser siempre feliz. Aun aceptando las alternativas dolorosas o inquietantes que se suceden en el transcurso de la acción, el final del cuento habrá de ser sinónimo de reconciliación, sosiego y justicia, vale decir, felicidad total y duradera.

El CUENTO Y LA NOVELA


CUENTO Y LA NOVELA

 Según comentaba Julio Cortázar “ Un cuento evoca la idea de la esfera, es decir, la esfera esa forma geométrica perfecta en la que un punto puede separarse de su superficie total y la novela la veo como un orden muy abierto dónde las posibilidades de bifurcar y entrar en nuevos campos son ilimitadas” y continúa “ Para mí el cuento tiene límites y claro son límites muy exigentes , porque son implacables, bastaría que una frase se saliera de ese límite para que en mi opinión el cuento se viniera abajo”.En “Algunos aspectos del cuento”, Cortázar hizo una propuesta a la hora de diferenciar el éste comparándolo con la novela y ambos a su vez en analogía con las fotografías y la novela con el film. En este sentido, la idea del cuento implica una sola secuencia, la del film, una sucesión. Una película es en principio un “orden abierto”, novelesco, mientras que una fotografía lograda presupone una ceñida limitación previa, impuesta en parte por el reducido campo que abarca la cámara y por la forma en que el fotógrafo utiliza estéticamente esa limitación. (Cortázar ,1970)

 CUENTO: Acción que transcurre de un punto a otro hasta su resolución. Existe una preponderancia de un solo nudo o núcleo alrededor del cual gira la historia. Una trama dónde sería muy arriesgado poner subtramas. El personaje en el cuento actúa. La acción es lo que da vida al personaje, él cumple los designios de azar: es contingente.

 Las descripciones son parte del argumento y ocupan una mínima extensión. El dialogo en el cuento está subordinado a la trama del acontecimiento principal y no es un mecanismo independiente.

 El tiempo está determinado por su reducida extensión. En dichos límites está la fuerza del cuento. El personaje de un cuento debe ser trazado en un gesto, es un dolor intenso y sus personajes duelen por su intensidad.

 Personaje no es determinante, lo son sus acciones o la acción. Está supeditado a la trama y al acontecer. La trama no puede faltar en un cuento, puede ser más o menos simple, compleja, pero debe estar allí. Se conoce al protagonista por sus actos. No debe contar sino mostrar la historia. Mejor no decir suficiente que decir demasiado.

 NOVELA: Se activan elementos antagónicos que generan conflictos. El personaje en la novela es más complejo, se desarrolla a sus anchas, busca la totalidad de la expresión. El personaje es trascendente. Se crean imágenes y acciones. La exposición, nudo y desenlace en la novela suele tener una extensión aproximadamente igual. Las descripciones pueden ocupar muchas páginas. El dialogo nos da a conocer a los personajes, a veces totalmente. El tratamiento del tiempo puede ser extenso. El personaje puede ser el elemento fundamental, y su presentación ser tanto o más importante que la acción, según de que novela se trate. Ileana Hernández G. Bibliografía. Carmen Roig : Diferencias entre cuento y novela. Daniel Herrera Cerero: Cuento versus novela. Eutiquio Cabrerizo : Construcción de un Cuento. Philips K. Dick: Sobre la novela y el cuento corto

 Publicado el: 15 septiembre, 2007  

 

 

Diferencia entre «decir» y «mostrar» en un texto literario y entre decir y hablar


Diferencia entre «decir» y «mostrar» en un texto literario y entre decir y hablar

 

Decir y mostrar

            El escritor dispone de dos métodos principales para transmitir la información en un relato: decir y mostrar. Imaginemos que un autor quiera hacernos saber que uno de sus personajes ―Silvia― está contento. Podrá consignar ese dato directamente: "Silvia está contenta" o bien sugerirlo: "Silvia no deja de reír". En el primer caso, el escritor estará diciendo, en el segundo, mostrando. Imaginemos que un autor quiera que sepamos que uno de sus personajes ―Pedro― pertenecía a cierta clase social. Podrá decirnos sin rodeos "Pedro era pobre" o acudir al rodeo literario y escribir: "Pedro vestía harapos, dormía entre cartones y se alimentaba de mendrugos y sardinas". De nuevo, la primera frase responde a la estrategia de decir y la segunda a la de mostrar.

            . Cuando un escritor dice, la idea que pretende transmitir aparece en el texto directamente

            . Cuando un escritor muestra, la idea que pretende transmitir aparece en el texto sugerida

            Cuando un autor dice, utiliza principalmente términos abstractos; cuando muestra, se sirve, en cambio, de imágenes. Podemos constatarlo en los ejemplos anteriores. El contento o la pobreza son ideas que el autor concreta en imágenes cuando alude a la risa o a un hombre cobijado entre cartones. Como reza la frase hecha, el escritor convierte así a Silvia y Pedro, respectivamente, en la viva imagen del contento y de la pobreza.

            ¿Qué logra con ello? Dar la impresión de que entre el relato y el lector no existe prácticamente un mediador, de que nadie está contándole la historia al lector sino de que éste la está presenciando, como si estuviera inmerso en ella.

 

            Recurriendo a la estrategia de mostrar, el autor salva, asimismo, la distancia que media entre un texto meramente informativo y un texto literario. Si en el caso de una crónica ―y no consideramos aquí el periodismo literario―, el objetivo es transmitir datos del modo más directo posible, la intención del texto literario es comunicar de manera envolvente a la par que oblicua: no informar acerca de un mundo, sino hacer vívido un mundo posible.

 

            Los textos literarios en que prima la estrategia de mostrar consiguen así resultar más estimulantes para el lector, que ejercita su imaginación y su capacidad deductiva a medida que reconstruye el mundo que el autor le presenta. La lectura se convierte, entonces, en un acto creativo.

 

            ¿Qué hay que hacer, en síntesis, para mostrar? Dejar que los personajes actúen, hablen y piensen. Lejos de decir, por ejemplo, que sufren, debemos recurrir a acciones, diálogos y reflexiones que reflejen su sufrimiento. Hay, en fin, que huir de las abstracciones, evitando utilizar palabras como rabia, honestidad, verdad, odio, dolor, tristeza, celos, etc., y expresiones como "Recordaba con emoción", "Sentía calor", "Era feliz", "Notaba una gran angustia", "Era un hombre atormentado"...

 

            No queremos decir con todo lo anterior que deba huirse siempre de la estrategia de decir. Un texto en que todo esté mostrado puede resultar monótono y plano. Y, en numerosas ocasiones, lo que en un cuento o novela aparece descrito en términos abstractos está al servicio de mostrar una idea superior en la jerarquía de lo que se pretende transmitir. Una estrategia, en fin, no es mejor ni peor que la otra: se trata de saber administrarlas de acuerdo con lo que exige el relato en cada momento.

La diferencia entre "decir" y "mostrar"

            Veamos un texto en el que todo está dicho:

 

            Primer ejemplo:

                        Juan era un hombre gris y antipático, pero a Marta le parecía un auténtico caballero. Por fin, un día la invitó a cenar. Marta sintió que la felicidad la embargaba y se arregló lo mejor que pudo para parecerle atractiva. Pero cuando, nerviosa, se dirigía al restaurante donde habían quedado en verse empezó a dudar de la finalidad de la cita y un miedo terrible a hacer el ridículo la invadió.

 

            Comentario:

                        En este texto, el autor no permite que los lectores extraigamos nuestras propias conclusiones acerca del carácter y los sentimientos de los personajes. Directamente dice que Juan es gris y antipático; no lo hace actuar, no proporciona imágenes para que el lector resuelva que Juan es así o asá. La frase Marta sintió que la felicidad la embargaba nos dice que Marta se siente feliz, pero los lectores no la vemos feliz. Los lectores sabemos que Marta acude nerviosa al encuentro con Juan porque el autor nos lo dice, y lo mismo ocurre cuando ella empieza a dudar de la finalidad de la cita y se ve acosada por un miedo terrible a hacer el ridículo. Sin embargo, los lectores no revivimos ni el nerviosismo ni las dudas ni el pavor de Marta.

            Además de prescindir en lo posible de los verbos ser y sentir (Juan era...; Marta sintió que la felicidad...), la manera de conseguir que un texto no resulte demasiado dicho es sustituir las expresiones abstractas (gris, antipático, sentir felicidad, arreglarse, nerviosa, dudar, miedo a hacer el ridículo) por imágenes o, lo que es lo mismo, por acciones concretas que muestren el significado de tales expresiones.

 

            *Veamos cuál podría ser el resultado si el autor mostrara en lugar de decir:

 

            . Cómo es Juan:

                        Juan tenía siempre el semblante sombrío. Ante cualquier pregunta, respondía con monosílabos o sencillamente se hacía el sordo. Jamás miraba a los ojos de su interlocutor, y su sudorosa mano se aflojaba como una esponja cuando se veía obligado a estrechar la de un nuevo compañero de trabajo. Su vida se repartía entre su casa y la oficina, y los fines de semana los dedicaba a leer periódicos atrasados en su sofá de toda la vida y a tomar cervezas delante de la televisión.

 

            . La felicidad que Marta siente:

                        Juan no caía bien a nadie, excepto a Marta, quien veía en él a un auténtico caballero. Por fin, un día la invitó a cenar. Marta enrojeció al escuchar sus palabras; el corazón le latió con fuerza y no pudo evitar que una sonrisa insegura asomara a sus labios. Tragó saliva y acordaron el encuentro.

 

            . Cómo se arregla Marta:

                        Dos horas antes de la cita se bañó con sales perfumadas; luego, se aplicó una mascarilla hidratante en la cara. Se cepilló durante largo rato la melena, aunque finalmente se decidió por un recogido desenfadado. Se pintó los ojos, se rizó las pestañas, se perfiló los labios y se puso una falda ajustada y una blusa de seda algo transparente que reservaba para las grandes ocasiones.

            . Cómo acude al restaurante:

                        Dentro del taxi, camino del restaurante, se colocaba bien un mechón de pelo que había cambiado de lugar, se alisaba la falda y sacaba una y otra vez del bolso el espejo de mano para retocarse los labios.

 

            . Cómo duda de la finalidad de la cita:

                        De repente, cuando le faltaba una bocacalle para llegar al restaurante, cruzó por su cabeza la idea de que Juan quizá sólo quisiera hablarle del trabajo.

 

            . El miedo a hacer el ridículo:

                        Al bajar del taxi se observó en la luna de un escaparate: la falda le pareció demasiado estrecha y la blusa en exceso transparente.

 

            Segundo ejemplo:

 

                        En uno de los escarceos, la aferra y sofoca su boca con sus labios. La lengua trasciende los límites del beso y se dirige impaciente al cuello, los hombros, los pechos, imparable. Ella se abandona a las oleadas de excitación que intensifican la marea que la domina. El raciocinio, prepotente, permanece relegado a la espera entre bambalinas, mientras los sentidos, prima donna de esta representación, se adueñan del escenario.

 

            Comentario:

                        En la primera parte del párrafo, hasta imparable, las emociones están mostradas mediante imágenes. A partir de ahí todo esta dicho y nada mostrado. El lector no ve al personaje sintiendo cómo el raciocinio, prepotente, permanece relegado a la espera entre bambalinas; el narrador, simplemente, informa de lo que le ocurre a la protagonista.

 

Evitar la reiteración

 

            A menudo, el escritor cae en la tentación de dar la misma información dos veces, primero diciéndola y luego mostrándola, o la inversa. La información dicha ejerce entonces de anuncio o subtítulo de lo que se muestra. Ese error hace que el texto resulte redundante, cuando no plomizo. Y lo que es peor: el lector puede vivir como una afrenta a su inteligencia que se le explique algo por segunda vez. Salvo cuando el relato exija enfatizar un hecho, habrá que evitar esa clase de reiteraciones.

 

            Ejemplo:

                        María llevaba muchos días trabajando de firme. Se levantaba a las seis de la mañana y a las siete en punto estaba sentada delante del ordenador traduciendo el manuscrito de turno. No paraba hasta la hora de comer. Por las tardes trabajaba en un despacho de arquitectos, donde ejercía de secretaria, intérprete, relaciones públicas o lo que se terciara. Últimamente se sentía muy cansada. Le costaba un esfuerzo inmenso levantarse por las mañanas y ya no aguantaba tantas horas como antes delante del ordenador. Cometía errores y perdía tiempo volviendo atrás para corregirse. Hizo una pausa para descansar. Se levantó de la silla, se preparó un café con leche, encendió un cigarrillo y se quedó un rato de pie observando desde la ventana de su estudio el ajetreo de la calle. De repente, la invadió la tristeza al ver a un niño de la edad de su hijo jugando en el parque. Las lágrimas se le escaparon silenciosas y un nudo en la garganta le impidió terminar el café con leche. Le echaba de menos. Entró en la habitación del niño, miró la cama donde hasta no hacía mucho se sentaba cada noche para contarle un cuento y acarició su cara en el retrato que colgaba de la pared. No había tocado nada desde que su padre se lo había llevado, hacía ya un interminable mes. Desde entonces, no lo había vuelto a ver. En el juicio todos habían declarado contra ella. Sólo hablaron de los errores de su pasado, de su adicción a la bebida; nadie mencionó su recuperación, su presente: hacía más de un año que no probaba el alcohol. Pero no iba a resignarse. Había decidido que apelaría. Al día siguiente tenía una cita con un abogado que jamás había perdido un caso, y aunque tuviera que trabajar día y noche para pagarle, recuperaría a su hijo costase lo que costase.

 

            Comentario:

                        Todas las frases subrayadas del texto anterior dicen lo que las siguientes frases muestran. Por lo tanto, la misma idea parece inútilmente repetida. Veamos qué aspecto tendría el texto si el autor hubiera decidido sólo decir:

 

            María llevaba muchos días trabajando de firme. Últimamente se sentía muy cansada. Hizo una pausa para descansar y, de repente, la invadió la tristeza al ver a un niño de la edad de su hijo jugando en el parque. Le echaba de menos. En el juicio todos habían declarado contra ella; pero no iba a resignarse: recuperaría a su hijo costase lo que costase.

 

            Veamos cuál habría sido el resultado si el autor, en cambio, hubiera decidido sólo mostrar:

 

            María llevaba muchos días levantándose a las seis de la mañana. A las siete en punto estaba sentada delante del ordenador traduciendo el manuscrito de turno. No paraba hasta la hora de comer. Por las tardes trabajaba en un despacho de arquitectos, donde ejercía de secretaria, intérprete, relaciones públicas o lo que se terciara. Últimamente le costaba un esfuerzo inmenso levantarse por las mañanas y ya no aguantaba tantas horas como antes delante del ordenador. Cometía errores y perdía tiempo volviendo atrás para corregirse. Se levantó de la silla, se preparó un café con leche, encendió un cigarrillo y se quedó un rato de pie observando desde la ventana de su estudio el ajetreo de la calle. De repente, al ver a un niño de la edad de su hijo jugando en el parque, las lágrimas se le escaparon silenciosas y un nudo en la garganta no le dejó terminar el café con leche. Entró en la habitación del niño, miró la cama donde hasta no hacía mucho se sentaba cada noche para contarle un cuento y acarició su cara en el retrato que colgaba de la pared. No había tocado nada desde que su padre se lo había llevado hacía ya un interminable mes. Desde entonces, no lo había vuelto a ver. Quienes declararon en el juicio sólo habían hablado de los errores de su pasado, de su adicción a la bebida; nadie mencionó su recuperación, su presente: hacía más de un año que no probaba el alcohol. Pero había decidió que apelaría. Al día siguiente tenía una cita con un abogado que jamás había perdido un caso, y aunque tuviera que trabajar día y noche para pagarlo, recuperaría a su hijo.

 

La presencia del narrador

 

            Una de las características fundamentales que distingue la narrativa actual de la del siglo XIX es la voluntad de los autores de no hacerse presentes en el relato. Si los novelistas decimonónicos no tenían reparos en irrumpir en el texto para emitir juicios sobre personajes y situaciones, los escritores posteriores huyen, en general, de ese proceder, buscando que sea el lector quien juzgue, a partir de las acciones y reacciones de los personajes. Los textos en que el narrador juzga están, pues, lejos de la sensibilidad del lector actual y tienden a sonar anticuados.

 

 

            Primer ejemplo:

                        El matrimonio había llegado a una situación catastrófica. Sonia era una inmoral y Ramón, un calzonazos. Se engañaba a sí mismo constantemente porque era un cobarde que prefería compartir a su mujer con otros hombres antes que sentirse solo.

 

                       Comentario:

                        En el texto el narrador califica el matrimonio de Sonia y Ramón de catastrófico e intenta explicar la situación emitiendo juicios sobre los personajes: Sonia era una inmoral y Ramón, un calzonazos. Se engañaba a sí mismo constantemente porque era un cobarde... El lector no tiene oportunidad de extraer sus propias conclusiones, puesto que el narrador ya ha hecho el trabajo por él, presentando la información masticada y digerida. Si el narrador, por el contrario, hubiera presentado a Sonia y Ramón actuando, respectivamente, como una inmoral y un calzonazos, el lector se habría hecho una idea más viva de los personajes y habría podido emitir su propio juicio sobre ellos y la situación de su matrimonio.

 

            Segundo ejemplo:

                        Cuando abre el armario, un destello de colores sale despedido de la oscuridad que libera. Decenas de prendas, nada convencionales, nada discretas, cuelgan de la barra y se amontonan en las repisas sin doblar, algunas hechas un ovillo.

 

            Comentario:

                        El significado de los adjetivos convencional y discreta está sujeto en gran medida al parecer de quien los utiliza, con lo que es difícil tener la seguridad de que escritor y lector coinciden a la hora de aplicarlos. Si el narrador describiera las prendas ―en lugar de manifestar la opinión que le merecen―, el lector se haría una idea clara de lo que se le quiere transmitir y podría, en consecuencia, calibrar según sus criterios su convencionalismo y discreción.

                        Por el contrario, con la frase cuelgan de la barra y se amontonan en las repisas sin doblar, algunas hechas un ovillo, el autor nos muestra perfectamente que el personaje es desordenado, sin necesidad de decirlo o emitir juicio alguno al respecto.

 

 

Bibliografía: Cómo mejorar un texto literario, Alba Editorial. Guías del escrito.

lunes, 25 de febrero de 2013

Los Talleres de Escritura y de Lectura, la Tertulia Literaria y el Protagonismo.

Los Talleres de Escritura y de Lectura, la Tertulia Literaria y el Protagonismo.




Los Talleres de Escritura y de Lectura, la Tertulia Literaria y el Protagonismo.
Taller de Escritura.

Un Taller de Escritura es un espacio artesanal de experimentación en la literatura a través de la propia escritura. Es un lugar de encuentro donde se pierde el miedo a expresarse ya que no existe competición ni rivalidades. En el atreverse a disfrutar del placer por la palabra y el carácter lúdico que acompaña a toda creación, se irá avanzando en el aprendizaje.
El aprendizaje en un Taller es dinámico, individual, pero junto, con y en grupo, lo que favorece la ayuda, el contraste y el estímulo. Se escribe a partir de propuestas creativas concretas acudiendo a la teoría y a textos de autores profesionales cuando sea necesario.
En el Taller es preciso evitar los juicios de valor resaltando aquellos aspectos considerados como logros, y motivando, a través de los comentarios en grupo, la "reescritura".
En un Taller cada participante busca y tiene su propia voz y estilo. Se trata de ayudar a que cada uno consiga escribir aquello que quiere y puede en cada momento, sin rivalidad ni comparaciones. La escritura es un derecho, un disfrute que puede estar al alcance de todos, no necesariamente de los que sólo tengan una meta profesional o hayan sido catalogados como genios. El único requisito para participar o inscribirse en el Taller es que el interesado quiera disfrutar del placer de escribir, se sorprenda con el descubrimiento de las palabras o se reencuentre con ellas, y se permita experimentar aquello de lo qué escribiría si escribiese o se atreviese a escribir.
Taller de Lectura y/o Club de Lectura.
Un taller de lectura está destinado a cualquier persona aficionada a la lectura, o que quiera cultivar el hábito de leer disfrutando de la lectura compartida. LA LECTURA COMPARTIDA, es uno de los escenarios más placenteros que pueda existir en el campo literario.
Un club de lectura es un grupo de personas que leen al mismo tiempo un libro. Cada uno lo hace en su casa pero una vez a la semana o cada quincena, en un día y a una hora fija, se reúnen todos para comentar las páginas avanzadas desde el encuentro anterior.

Sus objetivos son: participar e intercambiar opiniones con otros lectores aficionados; abrirse al descubrimiento de diferentes autores e ir desarrollando el placer de conversar y debatir sobre las lecturas realizadas. El apoyo del grupo es también muy positivo en el caso de algunos libros más exigentes de lo normal; en ese caso, muchos lectores muestran pereza hacia ellos cuando están solos y, sin embargo, se leen con gran facilidad si otras personas lo hacen al mismo tiempo.
Se procura que los libros elegidos no sólo sean variados tanto en autores, nacionalidades y temáticas, sino que se consigan con facilidad y que sean asequibles en su precio. Esto quiere decir que sean títulos que se pueden encontrar en cualquier librería.
Con el taller de lectura se busca recuperar con ello el placer de la conversación tranquila y abierta, la libertad que da acudir a un espacio público y el derecho que cualquier lector tiene a comentar, valorar y compartir sus lecturas.
Para ello es necesario tener en cuenta que todas las opiniones, ideas, conocimientos, dudas... también son interesantes. Cada uno de nosotros puede hacer que estas reuniones sean fluidas, placenteras y divertidas. Cada quien debe poner su parte en este objetivo.
Las tertulias literarias.
Por su parte, las tertulias literarias son encuentros informales entre gentes de letras o no, en los que se habla sobre arte, literatura y política. Vinculadas normalmente a acontecimientos históricos y artísticos, las tertulias sirven muchas veces como pretexto de conspiración política, como fragua de ideas, como estímulo de proyectos de renovación estética, como centros donde se conforman nuevos movimientos literarios. Se realizan al aire libre, como ocurría en el Madrid del Siglo de oro; en palacios; en celdas de conventos, en librerías; en casas de artistas o literatos y con mucha frecuencia en cafés. (ENCARTA).
La tertulia literaria es una actividad cultural y educativa que se ha desarrollado en clubs, grupos de amigos y diferentes tipos de entidades. La tertulia literaria suele generar estímulos para la lectura, y la participación. Todo el grupo se enriquece de las diferentes impresiones y aportaciones ya que se basa en valores democráticos e igualitarios.

Tanto el procedimiento como el contenido introducen prácticas en valores. La tertulia es un instrumento magnífico para la educación en valores. Desarrolla habilidades sociales como la lectura, la expresión, el respeto a las opiniones de los demás. Entre los adolescentes, además de lo anterior, se fomenta la lectura, se superan vergüenzas y miedos, etc. Los libros para leer y comentar en la tertulia se proponen por los propios contertulios.

La metodología que se utiliza se basa en el diálogo. Este se convierte en generador del aprendizaje. El aprendizaje dialógico, que se fundamenta en las aportaciones que desde la pedagogía hizo en su día Paulo Freire o desde la sociología J. Habermas, tiene como base las reflexiones, los debates y los argumentos y las experiencias en la vida cotidiana de las personas participantes. Estos planteamientos definen como objetivo principal de la educación la transformación de social a favor de una sociedad más justa, democrática y solidaria.

En la historia nacional, con el nombre de centros, grupos o tertulias literarias, se conoce a aquellas sociedades que se formaron desde la época próxima a la Independencia, con el fin de intercambiar experiencias políticas e intelectuales y, a la vez, departir amenamente las bondades de la elite social, muy afecta a las artes, las letras y la bohemia. Bajo estos mismos presupuestos, que se generalizaron en varias ciudades del país, se crearon en Ocaña –ciudad histórica colombiana donde se realizó la Convención que organizó Bolívar- grupos similares que aún hoy en día, tienden a manifestarse.
La primera tertulia literaria ocañera de que tengamos noticia, se formó el 4 de marzo de 1860. Entre sus integrantes, se contaba el educador y escritor Lubín Lobo Barbosa, el poeta y periodista José Domingo Jácome Monroy (bisabuelo del editor de Tensiómetro Virtual), el médico y filántropo Margario Quintero Jácome, el historiador Eustoquio Quintero, Alcibíades Lemus y el poeta Daniel Cardona. El grupo se denominó Liceo de Hacarí.
Estos talleres y tertulias, como son un escenario propicio para la creatividad, el goce literario, la amistad, el encuentro placentero pero, sobre todo son un escenario para la creatividad y la práctica de valores. Estos talleres y tertulias, sin embargo, no son un escenario propicio para el protagonismo inapropiado e impertinente ni para el afán de figuración descomedida. En ellos, por el contrario, se deben respetar las diversas opiniones y también el uso de la palabra. Todos tienen derecho al uso de la palabra puesto que la palabra es un derecho. Es de muy mala educación arrebatar el uso de la palabra o pretender tener la “última palabra”. El exceso de protagonismo individual e inapropiado ahoga las iniciativas diversas de quienes desean aportar algo a la vida del taller. El taller y la tertulia crean, funden y enseñan para la vida. El protagonismo disocia, aleja, excluye.
En todos estos escenarios el protagonista por excelencia es el objeto mismo del taller y de la tertulia. Es decir, la poesía, el cuento, el ensayo, el guión, etc. Un ejemplo de esto lo vivimos el pasado viernes 25 de septiembre el que el protagonista central fue la poesía. La tertulia literaria es una actividad cultural y educativa que se está desarrollando en diferentes tipos de entidades ya sean escuelas de personas adultas, asociaciones de madres y padres, grupos de mujeres, entidades culturales y educativas.
El Protagonismo. Por Shikry Gama --- Lorenia, 6/9/1994. Reproduzco textual y parcialmente lo que este autor ó autora) señala sobre esta práctica.
1.- Los humanos de este siglo, desde niños hemos puesto nuestros sentidos en la observación de películas cinematográficas y en las historias novelescas de la televisión. Vivencias en las que se narra la vida de personajes famosos. Historias que son interpretadas por actores que protagonizan el papel de los principales personajes. Así, sin percatarnos, desde niños empezamos a desear ser los protagonistas que imitan a esos personajes principales de las historias que se relatan en los filmes y las telenovelas.
2.- El protagonismo es esa manía de sentirse el centro de la atención social. Es esa obsesión de ser reconocido como la persona más calificada y necesaria en determinada actividad, independientemente de que se posean o no méritos que lo justifiquen. La ilusión por ser reconocidos como el personaje principal de su entorno social, mueve a la ficción de simular ser lo que no se es, hasta llenar ficticiamente sus vacíos vivenciales.
3.- Los vacíos vivenciales inducen a jactarse de grandeza, de popularidad o de ensoberbecimiento, en la enajenante esperanza de un mañana en el que pudiera protagonizar el papel de ser el héroe o la heroína de las películas y telenovelas preferidas.
4. El protagonismo se ha constituido en un síndrome psíquico que nos impulsa a ser extravagantes, que nos hace creer que son aquello que no somos realmente. Cuando descubrimos algún conocimiento especial o cuando nos enteramos de ciertas circunstancias de la vida de los demás, no vacilamos en tratar de penetrar en esos ambientes y ganar esos espectadores que nos concedan la admiración y el reconocimiento que aspiramos.
5. Es cierto que todo ser humano necesita fortalecer su autoestima con el afecto, el amor, el respeto y la admiración de sus semejantes; pero, cuando caemos en el protagonismo, ¿estamos conquistando aquellas cosas que tanto deseamos?, o ¿no será más bien, que -sin darse cuenta- estamos haciendo el ridículo de aparentar ser lo que realmente no somos?
6. Hombres y mujeres de todas las esferas sociales, insensatamente compiten en una carrera por tratar de ser protagonistas de paradigmas ajenos y extrañas a la historia de sus vidas, cayendo en el auténtico protagonismo de las enajenaciones conocidas.
Meditemos, porque el protagonismo -sin habernos propuesto- ha logrado arrastrar a la conciencia social de nuestro mundo creando personajes de ficción que confunden nuestras relaciones con quienes nos rodean. (Hasta aquí la cita de Shikry Gama)
El Taller de Escritores Gabriel García Márquez, tiene una larga tradición, excluyendo el protagonismo, desde luego, en todas estas prácticas y valores. Solo tenemos que recordar la metodología empleada en cada una de sus sesiones. Lo demás sólo es saber respetar lo acordado y dejar al director hacer lo que corresponde. (Ver anexo, Funciones del Director)
El libro Talleres de literatura –Teoría-metodología –creación, del Taller de escritores “Gabriel García Márquez” de la Fundación Universitaria Autónoma de Colombia (1984) en su parte de Documentos Organizativos, que gentilmente me ha facilitado en calidad de préstamo el Director Hugo Correa, señala los diferentes aspectos sobre el funcionamiento del Taller. Entre estos aspectos sobresalen: los principios generales, objetivos, particularidades metodológicas, derecho de los talleristas, deberes de los talleristas, prohibiciones de los talleristas , funciones de las secciones y funciones del director.
En los actuales momentos, en el taller nos encontramos varios docentes o ex docentes que bien podríamos aportar nuevos elementos que enriquezcan y cualifiquen los procesos de aprendizaje y de cualificación, teniendo en cuenta la presencia de un buen número de personas asistentes.
Como un aporte al buen funcionamiento del Taller, brindo la posibilidad de entregar cada semana una fotocopia de estos documentos, en el deseo de estudiar la estructura organizativa del taller y de avanzar cualitativamente en su mejoramiento.
Es una obligación de cada uno de los talleristas fortalecer el taller con más esfuerzo y trabajo literario y menos protagonismo.
Leonardo Gutiérrez Berdejo
Taller de escritores Gabriel García Márquez.